14 mayo, 2012

TROPOS, proyecto colaborativo en el que puedes participar

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Imagina la existencia de unos seres que viven entre nosotros y pueden modificar lo más profundo de nuestro corazón, nuestra alma.

Este es el punto de partida de "Tropos", un proyecto en el que estamos involucrados una serie de colectivos  y en el que TÚ puedes participar.



¿Qué es "Tropos"? 
En principio va a ser un episodio piloto de una webserie en el que se armará el mundo mágico de los tropos, unos seres capaces de ver el interior del alma humana y modificarla.
Más info sobre la historia: http://tropos.es/category/historia/



¿Proyecto colaborativo?
"Tropos" establecerá sus bases narrativas en el episodio piloto, pero más allá de éste, la historia estará co-creada entre todos los seguidores y tú puedes ser uno de ellos.

¿Webserie - transmedia- cápsulas docentes?
El proyecto "Tropos" se compone, además de los episodios de la webserie, del el universo transmedia y las cápsulas docentes. El transmedia desarrollará historias del mundo de los Tropos en diferentes medios (comic, Twitter, webcam...), creando subtramas alternativas o complementarias a lo que se muestra en la webserie. A su vez, a través de las cápsulas docentes quien quiera podrá descubrir cómo es el proceso de creación del proyecto "Tropos" mostrado por aquellos que estamos involucrados a través de tutoriales o talleres virtuales.

¿Quieres formar parte de "Tropos"?
En esta primera fase del proyecto "Tropos" estamos buscando financiación para sacar adelante el piloto de la webserie y comenzar con el transmedia y las cápsulas docentes. Por ello, nuestros esfuerzos se están enfocando en conseguir fondos a través de la plataforma de Crowdfunding http://www.goteo.org/
El Crowdfunding se basa en la financiación de proyectos a través de pequeñas (o grandes) donaciones por parte de personas, empresas o instituciones. Con un pequeño esfuerzo de los interesados se puede sacar adelante un proyecto que necesitaría de una única inversión poco probable en estos tiempos de dificultades y recortes.
Además, aportando dinero para el proyecto "Tropos" desde sólo 5€ conseguirás recompensas individuales para ti o tu empresa.


¿Recompensas?
Además de la recompensa colectiva de las "cápsulas docentes" (tutoriales y memorias que muestran el proceso de producción) al aportar dinero en Goteo podras obtener una serie de recompensas individuales. Objetos del rodaje, talleres para tu empresa, aparecer en los títulos de crédito, láminas con diseños, la posibilidad de asistir al rodaje o la producción de un video promocional específico para tu empresa son sólo algunas de las recompensas que puedes obtener. 
Más info sobre cantidades y recompensas: http://www.goteo.org/project/tropos/needs

¿¡A qué esperas?!
Participa y forma parte del mundo mágico de los Tropos




Aporta tu ayuda al proyecto "Tropos" en Goteo en: http://www.goteo.org/project/tropos

16 marzo, 2012

22 febrero, 2012

Ep. 13: El veinte doce (tres lugares)

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Todos los meses que han pasado desde el último Púe London! en octubre ponen de manifiesto dos cosas: que el tiempo pasa muy deprisa y que mi gandulería se agrava con el frío. Y con más frío y menos tiempo, ya hemos consumido buena parte de este 2012. 

Mientras sonaban las campanadas y empezaba el Twenty Twelve me di cuenta que iba a ser un año “especial” (sí, el mismo “especial” con el que se califica a los niños raros o a las tallas grandes). Para mí -como para muchos otros jóvenes españoles- el primer año como emigrante en el extranjero. Divagando un poco, también es un año “especial” para las ciudades de Londres y Yecla. Vuelve a parecer absurdo compararlas, pero de eso ha tratado siempre este “experimento” Púe London! (welcome to series two).


Londres en 2012 es ya una marca. O en eso están empeñados. En los próximos meses, la ciudad llega a un punto clave dentro de su particular proceso de renovación: los Juegos Olímpicos de verano. No son pocos los que opinan que Londres no necesitaba meterse en este “fregao”: una inversión enorme, molestias para los londinenses, y una profunda reestructuración en áreas como el urbanismo o el transporte. Todo esto envueltos en una crisis económica sin precedentes (sí, aquí también ¡yuju!), además de una cierta crisis social, por ahora solo evidente a través de pequeños focos de violencia como las riots del pasado agosto. Los objetivos que los políticos londinenses se marcaron siguen siendo solo objetivos: impulsar el sentimiento de unidad de una ciudad hecha de retales –con mil y una nacionalidades, como la nacionalidad yeclana- y renovarse para seguir siendo una ciudad puntera en el mundo. A finales de julio comenzaran los juegos. Los resultados –también económicos y sociales- tardaran bastante más en llegar.

Yecla en 2012 es... ya no es lo que era. O eso nos empeñamos en creer. Como contaba el amigo Val, Yecla es hoy una ciudad asustada, obsesionada con la crisis económica y, como consecuencia de esta “pesahombre” general, sumergida en su propio victimismo y pasividad. Por eso este 2012 es un año muy importante. Es el año en el que (deberíamos) cambiar nuestra actitud, nuestra mentalidad colectiva y empezar a levantarnos. Está claro que no tenemos Juegos Olímpicos ni grandes infraestructuras (ni siquiera básicas como una autovía…), pero nunca debimos haber olvidado lo que sí tenemos y siempre hemos tenido: un enorme sentimiento emprendedor y una gran capacidad de reinvención. Mientras Londres intentará en 2012 “continuar estando ahí”, en el caso de nuestra Yecla necesitamos más bien “volver a estar”, sobrevivir. Salir adelante UNA VEZ MÁS. 

En este año “especial” (si, otra vez ese tipo de “especial”) a mí también me toca encontrar mi lugar aquí, en una ciudad quizás demasiado guay para un “zagal” de pueblo. Espero encontrarlo, que Londres siga siendo “lo más” y que Yecla siga siendo Yecla para que los que nos hemos ido tengamos un sitio donde volver (y para poder seguir haciendo estas comparaciones absurdas en los Púe London!). Ya han pasado las primeras semanas de 2012. No perdamos más tiempo.




02 febrero, 2012

Espiral enfermiza de rascas [ACTUALIZADO]

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El sábado fui a comprar al Tesco y, como llevaba menos de 5 artículos, hice la cola "rápida", que es también en la que venden tabaco, alcohol, y participaciones de juegos de azar (euromillones, rascas, monopolys...).

No soy de jugar -de hecho no llevaba ni un décimo para la lotería de Navidad- pero me dio por comprar un rasca de 1 libra. 


En estos rascas tienes que descubrir todas las cantidades y si tienes 3 iguales, ganas ese importe (los premios pueden ser 1, 2, 5, 10, 15, 25, 50, 100, 1000, 5000 o 100.000 libras)

El sábado gané 5 libras, por lo que pensé en "re-invertirlas" en 5 rascas para seguir probando suerte.

Esta ha sido la progresión:

SÁBADO compro 1 rasca - gano 5 libras
DOMINGO compro 5 rascas - gano 2 libras 
LUNES compro 2 rascas - gano 5 libras 
MARTES compro 5 rascas - gano 7 libras
MIÉRCOLES compro 7 rascas - gano 10 libras
(Hoy )JUEVES compro 10 rascas - he ganado 46 36 libras
La ristra (Mejide) de hoy
Cuando gané las 7 libras ya me pareció de nivel intermedio de ludopatía re-invertirlas en 7 rascas nuevos. Con 10 también. Y ahora con 36... Mi madre me ha advertido sobre los peligros de los rascas (?), pero, técnicamente, sólo he invertido 1 libra.

¿Qué hago? 

¿Compro 36 rascas?

¿Compro menos rascas con una parte?

¿No se me acabará la suerte si compro menos de 36 rascas?

¿Habré gafado mi suerte al ponerlo aquí en el blog?



To be continued...


[ACTUALIZACIÓN]
La mayoría de los consejos de algunos amigos en Facebook o Twitter fueron del tipo "Juégatelo todo", o "¡Todo o nada!". Así que seguí esa actitud tan del "Un, Dos, Tres" de "Hemos venido aquí a jugar". Quizás debería haber pensado que es la actitud correcta... cuando no está en juego tu dinero...

La progresión continuó acabó así:

SÁBADO compro 1 rasca - gano 5 libras
DOMINGO compro 5 rascas - gano 2 libras 
LUNES compro 2 rascas - gano 5 libras 
MARTES compro 5 rascas - gano 7 libras
MIÉRCOLES compro 7 rascas - gano 10 libras
JUEVES compro 10 rascas - gano 36 libras
VIERNES compro 36 rascas - gano 15 libras
SÁBADO compro 15 rascas - gano 11 libras
DOMINGO compro 11 rascas - PIERDO TODO
11 rascas sin premio
El punto de patetismo máximo fue tener que comprar 36 rascas en tres sitios distintos (por aquello de que no llamasen a la Brigada Anti-juego-de-ancianas). Patéticos sobre todo cuando estás con amigos y les dices "Vuelvo enseguida, tengo que ir a llamar por teléfono" y tardas tres cuartos de hora porque te has tenido que cruzar 3 distritos postales de Londres buscando un paquistaní que venda rascas de 1 libra. Patético es poco.

MORALEJA: No hay moraleja. Esto era azar, pura suerte. Al menos, me alegro de haberme gastado sólo 1 libra y de no tener que ir cada día a comprar rascas.

Fin de la historia

08 noviembre, 2011

Momento "The Office"

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Sin ánimo de plagiar la estupenda sección “Tontería por favor” de mi compatriota Pac O'Caracol pego aquí esta curiosa historia oficinesca que lleva desarrollándose en la cocina del edificio de Londres donde trabajo desde las ultimas semanas. Creo que merece la pena.

ANTECEDENTES: 
En la cocina hay muchos cuchillos, pero pocos (o ningún) tenedores. De hecho, me traigo el mio de casa.

Un día apareció la siguiente nota en la cocina. 

TRADUCCION: 
La semana pasada traje dos tenedores de Ikea muy baratos para dejarlos para uso común en la cocina. Han desaparecido. 
¿Realmente alguien los ha robado? 


Días después apareció esta genial “nota”



Y ayer apareció esta otra

 TRADUCCION: 
Deja 1 tubo de Smarties, 2 wispas y un Kinder Sorpresa en la parte de arriba del armario de las tazas el martes a la 1 del mediodia o los tenedores nunca volverán a ver a sus cuchillos. 

Solo espero y deseo que esto continúe. 



Chorradas que parecen sacadas de un episodio de “The Office”.




19 octubre, 2011

Ep. 12: Españoles y ex-pañoles (Vente pa’ Britania, Pepe)

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Existe un síndrome que nos hace creer que todo en el extranjero es mejor que en Yecla España. Podríamos llamarlo el síndrome “Vente a Alemania, Pepe” y podríamos echarle la culpa a fenómenos como “Españoles en el mundo” (y sus versiones), donde siempre salen los emigrantes a los que la vida les va bien, viven en casas con jardín, tienen niños rubios y un perro. Quizás algún día se les ocurra hacer un “Españoles jodidos por el mundo”. Ahí hay material.

En Londres la situación laboral es bastante distinta a la de España (ya de Yecla ni hablamos...). A pesar de que aquí tampoco atan los dogs con longanizas, seguimos llegando españoles (y yeclanos). Londres es la marca blanca de la emigración joven española: está cerca, se habla un idioma más o menos accesible y se mueve mucho dinero. Mucho. Incluso hay páginas de Facebook sobre la “Gente que se ralla y se va a vivir a Londres”. Nos tienen calaos.


Aunque aquí, a su manera, también están en “crisis”, cuando te pones a buscar trabajo al menos encuentras ofertas. Ofertas serias. No como esa vez que tuve una “entrevista” en Yecla y resultó ser de esa organización-piramidal / secta / compañía-de-comedia llamada Herbanosequé. Disfruté de un bonito espectáculo de humor no intencionado rodeado de ecuatorianas compinchadas que aplaudían y reían chistes sin gracia, presentaciones de Power Point con faltas de ortografía y otros yeclanos que lo flipaban como yo. Eché una tarde curiosa, pero allí trabajo no había. Comedia, sí.

Y seguimos llegando españoles a Londres. Cada Spaniard que viene (o que vino o que vendrá) aterriza con su historia y sus circunstancias. Los que vienen para poco o mucho tiempo, los que aguantan lo que le echen y los que se vuelven a la mínima. Currantes, estudiantes, licenciados, aupairs aburridas, becarios... en busca de trabajo, experiencias, aventuras... Los que preguntan en Forolondres y van los jueves al Chandos, los que hacen botelleo español los sábados en el callejón de Piccadilly, los que repudian todo lo español-en-Londres, y aquellos otros que van por libre. Lo único que verdaderamente nos une a todos “los de aquí” es nuestro DNI y un montón de topicazos que desmontar (o no). Eso y lo mismo que une a todos los emigrantes, sean de donde sean y vayan a donde vayan: una ilusión como punto de partida y un final que no se conoce hasta que no llega. Si es que llega.


A mi mi lo que me ha llegado es el final de la beca. Parece mentira que ya hayan pasado seis meses. Y que la DECISIÓN haya llegado. Por ahora me quedo. Pese a estar hasta las pelotas de tanto esquiusmi y tanto sorry. Y de tanto papeleo que conlleva el “quedarse por ahora”: abrir una cuenta en el banco, pedir el National Insurance Number, registrarme como español residente temporalmente en el extranjero, votar por correo, firmar un contrato de trabajo... Con cada paso adelante, me veo un poco más lejos de casa. Y me agobia y me asusta. Porque quiero volver, quiero seguir siendo más de allí que de aquí. Por ahora ser otro de tantos españoles en Londres, pero no otro londinense ex-pañol. No quiero acabar apareciendo dentro de 10 años en “Españoles en el mundo” rodeado de niños rubios y un perro. Y menos que me lleven al “Diario de Patricia” del 2023 como sorpresa a alguien de mi familia. Y nos abracemos y lloremos frente a “Patricia 2”. Y moqueemos mucho con música sentimentaloide de fondo. Da miedo hasta pensarlo. Déjate.





22 septiembre, 2011

Ep. 11: A los caídos y levantados en la feria (10 minutos)

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Trafalgar Square es el centro más centro de Londres. Una enorme plaza que toma su nombre de la batalla de Trafalgar, donde los ingleses nos vencieron a españoles y franceses frente a las costas de Cádiz en 1805. Una vergüenza para los spanish casi tan grande como la plaza. Acerca de Trafalgar Square hay una historia que cuenta que si permaneces en ella 10 minutos te encontrarás con alguien de tu presente o tu pasado, una persona cercana o conocida. En estos 10 minutos tendrás seguro un encuentro inesperado. Y así Trafalgar es para unos un lugar para el encuentro, y para otros el recuerdo de una batalla no ganada. 

Wikipedia
Polvo, barro, olor a descomposición y… vasos de cubalitro. Otra batalla sin victoria la que se libra en estos días en Yecla. Solo unos pocos sobreviven cuerdos, pero muchos son los que luchan en las trincheras. Valientes que se han atrevido a poner una caseta y enfrentarse a los elementos (principalmente polvo, otra vez). Solamente el que ha formado parte de una de ellas sabe lo que es el “olor a guerra caseta” (indescriptible y único), y sobre todo, lo que se pelea para sacar una adelante. Las cobran a precio de oro y las entregan “peladas”: una toma de agua (ni un fregadero) y una toma de luz (la instalación eléctrica corre a cargo de la caseta, permisos incluidos). Puede que se inunde si llueve, que se desmonte alguna viga o que los aseos portátiles exploten y tu (metafóricamente) “pista de baile” se convierta (literalmente) en un “rio de mierda”. Una batalla sucia donde no se gana. Si acaso, no se pierde. 

Algunos luchan esta guerra por tener algo propio, un lugar donde hacer “cosas distintas”; otros simplemente por “estar”, por no perder dos semanas de negocio. Hacer un “sacrificio” para que otros se diviertan “contigo” y para aportar contenidos a la Feria de Yecla (pese a la falta de apoyo económico del Ayuntamiento, one more time). Y aunque la contienda sea cruda, también se disfruta luchando junto a otros camaradas, derramando sobre el polvo sudor y sangre (sobre todo cuando te cortas preparando limones para los Gin Tonics…). Siempre es con los soldados rasos donde se vive realmente la intensidad de la guerra. Vivir juntos el antes, el durante y el después de la batalla. Y al final, darte cuenta que has “conquistado” algo. Banal, absurdo, perecedero, pero algo. 

www.yecla.es
Para casi todos, la feria será como la historia de Trafalgar Square, un sitio donde encontrarse. Te sobrarán 9 de los 10 minutos para reencontrarte con gente con la que ibas a la escuela, compañeros de instituto, colegas de trabajo… personas cercanas o conocidos. Y no es una historia, es que la feria concentra a casi todos los yeclanos en un punto. Sin embargo, otros verán además un campo de batalla. Con sus ofensivas, su retaguardia, sus pegatinas insignias… y sus vasos de cubalitro. Son los locos que se han atrevido a poner una caseta en esta feria. A luchar una guerra que nunca se gana pero que extrañamente compensa. Y en la que echas de menos no poder participar. Un lugar donde encontrarte con gente… y donde luchar. Nuestra feria, nuestro Trafalgar. 

En honor a mis compañeros del Puntillo (¡un punto diferente!) y a todas las personas pringadas implicadas en cada una de las casetas de la Feria de Yecla.



15 septiembre, 2011

Avatar del momento (septiembre 2011, Feria de Yecla)

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Feria-Puntillo Version

Dedicada a todos mis amigos d"el Puntillo", para que se acuerden un poquico de mi mientras curran, sufren, tragan polvo, les da el bajón de las 5 de la mañana y el subidón de las 6, lo dan todo con "Sancho y Quijote" y el "Qué apostamos" y sobre todo mientras lo pasan genial en esta experiencia al límite. El telón esta a punto de abrirse, el espectaculo esta a punto de comenzar. ¡Mucha suerte!


13 septiembre, 2011

Ep. 10: Lo llaman mes de agosto y no lo es (raro, raro raro)

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A partir de los “veintialgo” te das cuenta de algunas cosas sobre la vida. Una de ellas es que cada año que pasa es igual que el anterior, parte de “un ciclo sin fin” que lo envuelve tooodo en el que siempre pasan casi las mismas cosas y en el mismo orden. Navidad-Carnaval-SemanaSanta-SanIsidro-Verano-LaFeria-LaVirgen-y-Navidadotravez. Una dinámica en la que cada año parece solo una longaniza más. Una detras de otra. Por eso para un yeclano, acostumbrado a los agostos made in Yecla, este mes ha sido muy diferente. Extraño. Raro, raro, raro...

La misma noche que llegué de las vacaciones en Yecla, unos cuantos amigos quedaron para salir en pandi por las calles de Londres. No iban de botelleo ni nada de eso. Quedaron para romper escaparates, robar productos tecnológicos y quemar algún comercio de paso. Revueltas las llamaron. En Yecla quedan en la puerta de ”Chuches”. Aqui te montan un platano que casi interviene el ejercito.

via Joanne Casey Blog

Frío, lluvia, sapos y culebras... casi el único calor de este agosto han sido los incendios de las London riots. Llega un punto en el que te planteas si cuando cogiste el avión te moviste por el espacio-tiempo y has aterrizado en pleno diciembre. Y mira que para luchar contra “este agosto” intentas hacer cosas veraniegas. Te pones manga corta (festival del pezón duro), vas en chanclas a lo guiri, te compras un helao... Aunque nunca encuentras las “capacicas” de “La Ibense” y sus sabores-tendencia de este 2011, aquí puedes disfrutar de heladerías-sado-maso que a veces venden helado de leche materna. Con lo que nos gusta chupar de una teta...


Y la ciudad (aunque parezca mentira) se vacía un poco. Aunque se llena de miles de millones miles de turistas españoles e italianos (o es que son los que más ruido hacen...). Y sales de fiesta y hay menos gente. Y de vez en cuando suelen pinchar un Aserejé o una Macarena. Y en esos momentos te llevas la mano al corazón y con el pecho henchido, te sientes orgulloso de ser español. 

Al menos aquí estamos a salvo de las insufribles “canciones del verano”, los Furbys de la música: al principio te divierten pero al cabo de un mes (en la feria) se convierten en una pesadilla. En mi semana en Yecla pude descubrir las de este año. Mis doce puntos (twelve points) van para “la del tanga” (click para "escuchar"). Queda demostrado que tras el #15M han vuelto las canciones con mensaje. Han vuelto los cantautores. 



Y en este agosto “raro” tienen hasta carnaval, el de Notting Hill. Una celebración muy racial, muy al límite (como todo aquí), en la que miles de descendientes de inmigrantes afroamericanos “re-conquistan” el barrio que una vez fue suyo y que ahora es de los más “pijos” de Londres. Los vecinos de allí están hasta el gorro. Todos los demas, no. Es comprensible. Estuvimos bailando bajo la lluvia en uno de los soundsystems (DJs en la calle) y llegó un punto en que aquello parecía una delegación del Proyecto Hombre. Y mientras tanto en Yecla subiendo a la Virgen... Y pese a estos contrastes el mundo sigue girando. Qué cosas...


Y ya es septiembre y ya se ha ido otro verano. Un agosto fuera de lo estandares yeclanos. Raro, distinto, pero no por ello malo. Un verano... con un punto diferente. Ostras... ¿de qué me suena eso...?

05 septiembre, 2011

Ep. 9: Vacaciones en Yecla (tiene cojones)

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Tiene cojones que lleve varios años sin irme de vacaciones y que este verano mis vacaciones hayan sido... en Yecla. Al menos fueron durante la primera semana de agosto, cuando todavía nuestro pueblo no es un páramo desierto. Cuando todavía puede llamarse Yecla y no Yeclahoma.


Llegué a nuestra patria (Yecla) después de cuatro meses en Londres. En el cuerpo esa rara sensación que sientes al volver cuando estás lejos. En la mente la intención de aprovechar el tiempo “en casa” y hacer todo-lo-posible en siete días. Intentar disfrutar de un verano yeclano en formato concentrado. Y aunque fastidie, todo se resume en los topicazos de siempre: sol, comida y fiesta (además de familia y amigos, de eso que no falte).

La fiesta la empecé por todo lo alto en mi “primera” noche en Yecla: noche de cenas de empresa. Llegar directamente del exilio al ocio veraniego yeclano más desatado fué un cepazo en toda la cabeza. Gente de todas las edades dándolo todo, festejando como si no hubiese un mañana. Si me ponen la bebida más cara, señores en la calle ofreciendo abiertamente droga/taxis y más olor a sobaco, hubiese creído estar en pleno Soho londinense... Qué ambientazo.


Y así de repente me vi arrastrado en una espiral yeclano-destructiva-estival: momentos familiares, baños en campos, tortilla de patata, señoras y señores que se salen al fresco (y montan su propio “Sálvame Deluxe”), bollicaos y donuts, mirar a las estrellas, más tortilla de patata, fiestas varias, salidas al mar con amigos, bronceado tractorista, helaos, tortas fritas y volver a conducir. Miles de emociones y sensaciones “de siempre” condensadas en una semana.

Como habrán notado, en este sindios veraniego es fundamental la parte gastronómica. Así que antes de volver tenía que comprar víveres cárnicos para sobrevivir en Londres, como un Paco Martínez Soria que visita a sus hijas en MadriZ. Y allí que me fui al Mercadona, donde la diferencia de temperatura con la calle era dramática. Sobrerefrigerado. Como fatídico desenlace a esta expedición al polo “supermercado de confianza” me pillé el típico resfriado del mes de agosto. Al menos mereció la pena volver a escuchar la mítica canción del Mercadona (hitazo).


Pero no sólo de pan vive el hombre. También necesitaba de la fe y el misticismo yeclanos. Así, en plena noche pensé en ir a visitar a nuestra patrona en su estancia estival en Yecla (con la que ha convertido la basílica en nuestro particular Marivent). Al no ser “horario de culto”, tuve que buscar otro templo que sí abriese de madrugada. Y ese templo estaba cerca: la Mannix. Miles Cientos Decenas de almas yeclanas liberando su espíritu y alzando sus corazones llenos de gozo. En este lugar de fe, hasta mi espíritu tuvo vacaciones yeclanish. La de publico que está perdiendo la iglesia por no servir alcohol, no poner temazos, no abrir las 24 horas...

Mis últimas horas en el pueblo fueron rodeado de amigos y dándolo todo en locales varios (entre ellos de nuevo la Mannix). Y con fiebre (por culpa del congelamiento en el Mercadona) Hay quien me dijo que la calentura y los pelerizos no eran por ningún enfriamiento. Que aquello era “yeclanitis”. Pues puede ser. Y así, en pleno subidón de fiebre de yeclanitis llegué al aeropuerto. Esta vez la despedida no fue tan dolorosa (al menos en aquel momento). Sería porque estos seis meses se acaban pronto... o no se acaban... O quizás fue porque me he dado cuenta de que Yecla siempre estará ahí, pero no así ciertas oportunidades. O fue la fiebre tal vez... Fuese por lo que fuese me volví contento, con el mejor pensamiento con el que puedes volver a la “normalidad” tras las vacaciones: me habían cundido.